Era el día de mi cumpleaños y mi chica me tenía preparada una sorpresa, primero fuimos a dar un paseo por la ciudad y a comer a un buen restaurante y al llegar a casa vino el plato fuerte.

Empezó a quitarse la ropa, llevaba una lencería sexy fantastica, con un pequeño tanga que dejaba ver su precioso culito. Se fue calentando más y más y al final se metió un consolador por el coñito ante mi atenta mirada.





















